Si tienes un garden, seguramente ya lo has vivido: alguien te escribe “¿tenéis esta planta?”, “¿me puedes pasar catálogo?”, “¿puedo reservarlo para mañana?”. Y tú respondes por WhatsApp o Instagram, con fotos sueltas, sin un sistema, sin stock claro, sin pago, y con el riesgo de que la persona no aparezca.
La tentación es pensar: “Necesito un ecommerce”. Y aquí viene la realidad incómoda: un ecommerce completo (con envíos a toda España, logística, devoluciones, incidencias) suele ser una batalla cara y poco rentable para la mayoría de gardens. No porque “vender online no funcione”, sino porque el enfoque habitual no encaja con cómo compra de verdad tu cliente.
Tu cliente principal es local. Lo que quiere, casi siempre, no es que le mandes una suculenta de Teruel a Segovia. Lo que quiere es:
- ver qué tienes cerca (y decidir)
- reservarlo (para no perder el viaje)
- pagar o dejar señal (si hace falta)
- pasar a recogerlo (rápido y sin líos)
Eso tiene nombre: catálogo + click & collect (recogida en tienda). Y, bien montado, es el “ecommerce mínimo viable” que sí funciona en gardens.
Por qué el ecommerce “clásico” se atraganta en un garden

1) Logística incompatible con producto vivo, frágil o voluminoso
Plantas, cerámica, sustratos, sacos, maceteros grandes… o se rompen, o pesan, o sufren. Envíos caros, embalajes, roturas, reclamaciones, márgenes que se evaporan.
2) Catálogo enorme, rotación alta y “stock imperfecto”
El garden no es un almacén industrial. Hay reposición irregular, variedad por temporadas, plantas que cambian por tamaño/estado. Mantener stock “perfecto” para envíos es un dolor.
3) Atención al cliente multiplicada
Envíos, cambios, “me ha llegado así”, “¿cuándo llega?”, “no era lo que esperaba”. Eso se come horas y paciencia. Y si no tienes equipo, te revienta el día a día.
4) Competir por precio online es perder el tiempo
Amazon, grandes cadenas, marketplaces… ahí compites en una guerra que no es la tuya. Tu ventaja real es otra: proximidad, asesoramiento, experiencia y surtido vivo.
Conclusión: el problema no es vender online. El problema es intentar vender online como si fueras un operador logístico.
El fallo de enfoque: tus clientes no quieren “envío”, quieren “certeza”
La compra típica del cliente local es: “Voy el sábado. Quiero asegurarme de que hay X”, o “Estoy reformando la terraza, ¿qué opciones tenéis?”, o “Necesito 10 aromáticas, ¿me lo preparas?”.
Eso se soluciona con un sistema que permita:
- enseñar el catálogo de forma clara
- filtrar para que encuentren rápido
- pedir/reservar sin intercambiar 20 mensajes
- recoger en tienda
Y aquí está la clave: un buen catálogo no es “un escaparate bonito”. Es una herramienta para generar visitas físicas, llamadas, reservas y preparación de pedidos.
Click & Collect mínimo viable: cómo montarlo sin liarte

Piensa en esto como 5 piezas. Si una falla, todo se resiente.
1) Qué mostrar: catálogo útil (no infinito, no perfecto)
No necesitas subir 12.000 referencias el primer mes. Necesitas un catálogo que responda a las preguntas frecuentes.
Mínimos por ficha:
- Nombre claro (y si aplica: variedad / tamaño)
- 2–4 fotos reales (buenas)
- Precio “desde” o rango si hay variación
- Disponibilidad simple: “En tienda”, “Bajo pedido”, “Según entrada”
- Zona/uso (interior, exterior, huerto, sombra, riego bajo…)
- Botón de Reservar o Pedir para recoger
- Texto corto de ayuda (cuidados básicos / consejo de compra)
Si te obsesionas con la perfección, no arrancas. Mejor catálogo vivo que catálogo inexistente.
2) Cómo pedir: reserva guiada (sin chats eternos)
Tres modelos simples (elige uno y ejecútalo bien):
A) Reserva sin pago
Útil para productos de rotación rápida. Riesgo: no-shows.
B) Reserva con señal
Ideal cuando quieres compromiso (plantas grandes, pedidos por encargo, lotes).
C) Pago completo para recogida
Muy eficaz para categorías de compra rápida (sacos, macetas, herramientas), y para preparar pedidos con seguridad.
Lo importante es que el cliente entienda: qué está reservando, hasta cuándo y qué pasa si no viene.
3) Cómo pagar: fricción mínima
Si pides “llámame” o “te paso cuenta” vuelves al caos. Necesitas una de estas dos opciones:
- pago online (ideal)
- señal online (muy buena alternativa)
Aunque sea un “pago simple”, te cambia el juego: reduce plantones y te permite preparar sin miedo.
4) Preparación interna: que el pedido no se pierda dentro del garden
Esto es donde se rompe el sistema si no lo piensas:
- una bandeja/estantería “Pedidos”
- etiqueta con nombre + número de pedido
- un responsable (aunque sea rotativo)
- un tiempo estándar de preparación (ej. 2 horas / mismo día)
- un protocolo para faltantes: sustitución, llamada, devolución de señal, etc.
Si no está definido, terminará siendo “lo lleva Juan en su cabeza” y volverás al WhatsApp.
5) Comunicación: mensajes que evitan líos
Automatiza o estandariza estos mensajes:
- Confirmación de reserva/pedido
- “Tu pedido está preparado”
- Recordatorio de recogida (con horario y ubicación exacta)
- Mensaje de caducidad (“lo guardamos hasta X”)
- Mensaje post-recogida (reseña / feedback / venta cruzada)
Esto convierte el click & collect en una experiencia seria. Y además, baja las llamadas de “oye, ¿está?” a casi cero.
Qué categorías funcionan mejor para recogida en tienda en un garden
Si quieres empezar con alto impacto y baja complejidad, estas suelen ser las ganadoras:
Compra rápida y recurrente (perfectas para “preparar y recoger”)
- Sustratos y sacos (tierra, corteza, perlita, etc.)
- Abonos y fertilizantes
- Semillas y plantel (según temporada)
- Herramienta pequeña y accesorios
- Macetas estándar (tamaños comunes)
- Sistemas de riego doméstico (goteros, conectores, kits)
Voluminoso o frágil (donde el envío es un suplicio)
- Cerámica y macetería grande
- Plantas grandes / ejemplares
- Sacos grandes, grava, decoración pesada
Productos de “proyecto” (muy rentables si guías la compra)
- “Kit huerto urbano”
- “Kit terraza mediterránea”
- “Set anti-mosquitos para exterior” (plantas + complementos)
- “Pack riego vacaciones”
La lógica es simple: si el envío te mata el margen o multiplica incidencias, es candidato perfecto a recogida en tienda.
El efecto secundario bueno: el click & collect te trae gente (y ticket medio)
Esto es lo que muchos gardens pasan por alto: cuando alguien viene a recoger, casi siempre compra algo más.
Si diseñas el flujo con dos detalles, lo multiplicas:
- En el mensaje “pedido preparado”, añade: “Si vienes hoy, tenemos X de temporada en entrada”.
- En el mostrador de recogida, prepara una microzona de impulso: abono, macetas, tutores, sustrato, etc.
No es manipulación. Es merchandising inteligente.
¿Y cómo encaja aquí un catálogo tipo Moduplant?

La forma más rentable de implementar este modelo suele ser: catálogo en tu web, optimizado para buscadores, autogestionable y listo para crecer.
En el ecosistema Zerion, Moduplant está planteado justo como eso: un plugin de catálogo SEO con fichas, filtros y panel para que el garden lo gestione sin depender de desarrollos a medida.
Puntos relevantes para este enfoque:
- estructura pensada para posicionar (URLs, metadatos, sitemaps, etc.)
- filtros y taxonomías (para que el cliente encuentre rápido)
- panel autogestionable (catálogo vivo, no “web muerta”)
- posibilidad de colecciones/campañas (temporadas)
Traducción a negocio: marca, tráfico local desde Google, y un escaparate útil que convierte visitas en acciones (reservas, llamadas, visitas al garden).
Checklist rápida: tu click & collect está bien montado si…
Si fallan 2 o 3, no pasa nada: se corrige. Pero si todo depende del chat, no es click & collect; es “atención manual con estrés”.
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